Muchas somos las personas que seguimos a un determinado actor o artista o a cualquiera que se desarrolle en el mundo del espectáculo, pero... ¿qué determinado comportamiento es el que utilizamos para defender a esa persona o programa?
Vamos a analizar primeramente el significado de estos dos términos.
Un fan, también llamado aficionado o seguidor, es una persona que siente gusto y entusiasmo por algo. Los fans de algo o alguien constituyen el fandom de la persona o cosa que se admira. A veces demuestran su afición siendo miembros de un club de fans, creando fancines, promoviendo lo que les interesa o de otras maneras.
El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, particularmente hacia una causa religiosa o política, o hacia un pasatiempo o hobby. Consta de una apasionada e incondicional adhesión a una causa, un entusiasmo desmedido y monomanía persistente hacia determinados temas, de modo obstinado, algunas veces indiscriminado y violento. En casos extremos el fanatismo puede superar la racionalidad.
Según estas definiciones tomadas directamente de Wikipedia, hay una diferencia bien marcada entre estos dos conceptos, entonces, ¿por qué los confundimos tanto? Muchos han sido los que han sufrido múltiples agresiones de ciertos "clubs de fans" que ni siquiera están seguros de si son fans o fanáticos.
Como buenos fans, todos esperamos que nuestro artista sea aplaudido por todo el mundo y valoramos su trabajo al punto de vanagloriarlos, pero, ¿esto es correcto? Claro, cada uno tiene derecho de sentir pasión por el trabajo de su consentido, lo que no es válido, es ofender a quien no considere como bueno y válido dicho trabajo. Cada persona tiene un concepto diferente de lo que ve, por lo tanto aplica aquí el dicho que dice "para gustos, los colores".
Entre los clubs de fans más conocidos y fuertes en el mundo de las novelas podemos encontrar las #espinelas, las #duqueríos y las #pilasmith.
El primero nació desde que Gaby Espino y Jencarlos Canela protagonizaron juntos en Telemundo la telenovela "Más sabe el Diablo", en la cual, el amor entre ambos traspasó las pantallas. Las #duqueríos nacen de la telenovela "Corazón Valiente", cuando Ximena Duque y Fabián Ríos se robaron el gusto del público, incluso más que la pareja principal. Y el tercero nace desde que Telemundo unió a Sonya Smith y Jorge Luis Pila en la telenovela de suspenso, ¿Dónde está Elisa?
Estos clubs de fans han sido de mucho apoyo a las novelas y programas en las que sus ídolos participan, pero que Telemundo no les ha cumplido el sueño de volver a verlos protagonizar una novela juntos.
En mi experiencia como columnista de TVboricuaUSA.com he disfrutado del apoyo de algunas de estas fans pero también he vivido tremendas agresiones por parte de otras, como por ejemplo, cuando hablé de la telenovela "Dama y Obrero", las fans de José Luis Reséndez se molestaron al igual que él, porque no alabé los rizos que lleva en el drama y me dijeron por Twitter hasta del mal que me iba a morir.
Literalmente.
Literalmente.
Es hermoso ser fan porque podemos crear una confianza y una unión con nuestro consentido/a de lo mejor, tener contenido exclusivo sobre sus trabajos o vida personal y hasta llegar a conocerlos en persona. Pero debemos mantener presente que esta persona también es humana y que en algún momento puede cometer errores como tal, y no por ser su fan, debemos aplaudirlo.
Así mismo, ningún extremo es bueno para nadie, porque cuando nos volvemos fanáticos de algo, nos olvidamos incluso de los momentos que son necesarios al cuerpo en nuestra vida, sólo vivimos para eso y en casos se ha visto a fanáticos que han llegado hasta la locura.
¿Cómo te consideras tú, un fan o un fanático y por qué?
Déjanos saber en la parte de abajo de los comentarios o en mi cuenta de Twitter de @elmedranazo. ¡Hasta la próxima amigos!
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